Poesía

Pláticas a Oscuras

Todo empieza más o menos hace un año, recién descubriendo los colores de mi diario hacer, recién descubriendo mis propios colores en desorden, acariciándolos empapándome en ellos. Tanto así que llamaron la atención de un chico el cual yo solo tenía contemplado como el chico distancia… Acababa de aceptar a mis demonios a conocerlos y a invitarlos a bailar conmigo todos los días, todo estaba bien, convivíamos perfectamente, hasta hace poco.

Un día viéndome al espejo de nuevo vi a esa chica, cómo describirla sin que se me erice la nuca. Para empezar sus ojos son de un marrón tan oscuro y opaco, tiene la vista dirigida a un infinito donde no puedo alcanzarla, en sus mejillas solo se ve huecos negros al igual que en su frente intento tocarla pero esta tan frágil que tiro otro pedazo de su rostro… yo la recuerdo perfectamente, la conozco y sé por qué hoy viene a verme. <Estás rota> me susurra, <Estás rota> 

Yo sé eso, fue la razón de mi nuevo descubrir, pero ahora es diferente me pesan las piernas a donde quiera que voy, he llevado a la chica a ver árboles, la he llevado a escuchar el mar, le hago café todas las mañanas, le busco compañía que la haga reír, pero ella solo sigue pidiéndome humo, pidiéndome afilar sus uñas, pidiéndome dormir, busca a todo hacerle un laberinto, busca el “pero” de todo. ¿Qué más hago? ¿Qué más hice, para que todas las buenas cosas que dije anteriormente la hicieran volar? …

¡Baila!

¡Baila!

 ¡Baila, por favor!

¡Por favor!

Ahí está mi principal fuente de unión, el tiempo pasa, y mi energía se consumió, ahora entiendo que como un ser con huecos, no debo tomarme a la ligera el hecho de a lo que muchos dicen “caprichos”.

Esto solo es el porqué de mi situación, muy breve. Pero lo que más me cuesta es el cómo lo vivo…

Me cuesta porque en definitiva tú eres uno de los principales afectados de esto. 

Ansiedad es la primera cosa que viene a mí, mis dedos se mueven y dirigen una corriente a mi cuello, cierro el puño, las uñas picándome me ayudan a calmarme, mi inseguridad me da nauseas, y muchas ganas de gritar. Aprieto mis dientes y muerdo un poco… 

Vuelven a mí, como locos insectos de la más sucia alcantarilla; escenas, comentarios, celos, imágenes. Vienen y cubren mi cara.

No hay hambre, las risas no duran, mi mirada se regresa como afilados cristales cuando veo con ternura a alguien…

Hay más, si…

Pero solo quiero decirte eso por el momento, estoy caminando por un pantano y me cuesta trabajo, a veces no sé cómo manejarlo. Ya veo la salida pero aun no llego a ella, y en esto camino que me falta, las cosas pueden ponerse más oscuras quizá, tengo miedo a soltar veneno el cual siempre cargo, pero sé guardar bien, sin embargo en estos momentos de debilidad esa chica quiere escupirlo a montones… tengo miedo, no quiero regresar y que se me dificulte reconciliarme, tengo miedo…

Te pido perdón, por cosas que quizá no pasen, por cosas que ya haya hecho, no quiero mancharte, también te doy las gracias, por sostener mi mano, he dudado en tomarla pues siento a veces que no me reconocerás, perdón una vez más. 

María Álvarez             

                                                                                     

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